Autor: Natalia Gutiérrez, Líder de Producto | Similtech

Hay una pregunta que vale la pena hacerle hoy a cualquier equipo financiero:

¿Cuánto tiempo dedica su equipo a analizar información y cuánto dedica a prepararla?

La diferencia parece pequeña. En la práctica, puede cambiar por completo la forma en que funciona una operación financiera, porque descargar un extracto, revisar pagos, comparar movimientos, identificar diferencias, consolidar archivos, preparar información para una conciliación o hacer seguimiento a una dispersión pueden parecer tareas independientes, pero cuando se repiten todos los días, en diferentes sistemas, archivos y canales, terminan convirtiéndose en una parte importante de la operación y ahí aparece una pregunta más importante:

¿Todas esas tareas necesitan realmente intervención humana?

Automatizar no significa quitar personas. Existe una idea equivocada alrededor de la automatización: pensar que su objetivo es reemplazar al equipo; El verdadero potencial está en otro lugar. Quitarle al equipo el trabajo repetitivo para devolverle tiempo para hacer el trabajo que sí requiere de su criterio.

Un profesional financiero aporta mucho más cuando puede interpretar información, detectar comportamientos, identificar riesgos, anticiparse a situaciones y participar en decisiones. No cuando pasa buena parte de su jornada trasladando información de un lugar a otro.

El problema no siempre está en la tarea. A veces está en el proceso. Una tarea puede parecer sencilla:

Descargar → revisar → comparar → validar → registrar.

Pero si esa secuencia debe repetirse cientos o miles de veces, el problema deja de ser la tarea.

Es la forma en que está diseñado el proceso. Y ahí es donde comienza una conversación diferente sobre automatización. No se trata simplemente de preguntar. “¿Qué herramienta podemos implementar?”. La primera pregunta debería ser: “¿Qué parte del proceso no debería seguir haciéndose manualmente?” ¿Dónde empezar?. Antes de hablar de tecnología, vale la pena observar la operación, preguntarse:

  • ¿Cuántas veces descargamos la misma información?
  • ¿Cuántos archivos necesitamos para obtener una visión completa?
  • ¿Cuántas validaciones se hacen manualmente?
  • ¿Dónde aparecen las diferencias?
  • ¿Cuánto tiempo toma identificar qué ocurrió con un movimiento?
  • ¿Cuánto trabajo se hace para preparar información antes de poder analizarla?
  • ¿Qué procesos dependen de una persona específica para poder continuar?

Las respuestas pueden revelar algo importante: quizás el problema no sea la cantidad de información, sino la cantidad de trabajo necesario para convertirla en información útil, de operar a gestionar. La automatización financiera tiene sentido cuando permite cambiar el foco, pasar de buscar, descargar, comparar, corregir y repetir a recibir información, supervisar, analizar y decidir.

Ese cambio no ocurre simplemente porque una empresa adquiere una tecnología. Requiere entender el proceso, identificar dónde se genera fricción y conectar correctamente la información que participa en él, por eso, automatizar no debería comenzar con un producto, debería comenzar con una pregunta.

¿Qué estamos haciendo hoy que la tecnología podría hacer por nosotros?

Y quizás exista una pregunta todavía más importante, ¿Tu equipo está gestionando información o todavía está preparando información para poder gestionarla?. La respuesta puede ser el primer paso para identificar dónde existe una verdadera oportunidad de transformación.

En Similtech creemos que la tecnología tiene mayor valor cuando deja de ser una herramienta aislada y comienza a conectar procesos, información y personas para hacer más eficiente la operación, porque al final, automatizar no se trata de hacer más rápido lo mismo, se trata de liberar tiempo para hacer mejor lo que realmente importa.